En La literatura y la vida de Deleuze, el autor presenta a la escritura como un problem: la lengua literaria se asemeja a una lengua extranjera de aspectos no lingüísticos, que son las visiones y las audiciones que se expresan en el escritor a través del delirio. El delirio, es un acto de des-lectura, que hace de la descomposición de la lengua materna, una invención de un lenguaje con sus propias reglas sintácticas. El delirio creativo pone al autor entre el “estado clínico” (1996, p.4) y la salud: estado clínico, porque hay un síntoma ante un orden hegemónico, ante “una raza supuestamente pura y dominante” (1996, p.10); y salud, porque la literatura se presenta así, como una iniciativa de salud, lo que hace que en cada devenir-Otro, se libere vida. Si el mundo exterior se presenta como un conjunto de síntomas que enferman al sujeto, entonces es la literatura será el escape para “inventar un pueblo que falte” (p.9); no obstante, esta invención puede descubrirse mediante la transformación de lo impersonal a la fantasía, de la oposición de una realidad material que comienza en contraste a la noción yoica. El "delirio literario", entonces, es un proceso que se ve reflejado en la expresión literaria de acuerdo a la creación de una lengua extranjera o un estilo, algo propio de cada escritor.

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